“La esperanza cumple 100 años”

CONVIT-portada

 

El doctor Jacinto Convit sigue asombrando por su vitalidad. Llegó a sus 100 años y aún sigue siendo el director del Instituto de Biomedicina que fundó hace más de un cuarto de siglo, el cual ha sido su mayor legado. Sus admiradores en Venezuela y el exterior, reconocen sus inmensos logros, que él mismo, en vez de ciencia, llama “amor”.

 Por AÍDA GUTIÉRREZ H. (@guti21)  

Jacinto Convit cumplió 100 años el miércoles 11 de septiembre, lo celebró en la intimidad de su familia y muy felicitado por toda la comunidad científica nacional e internacional.  Este insigne venezolano, quien fue nominado al Nobel de Medicina, desde la tranquilidad de su casa, continúa activo trabajando en sus proyectos, entre ellos  el desarrollo del Modelo Experimental de Inmunoterapia del Cáncer.

Convit se convirtió en uno de los pioneros a nivel mundial en el método para tratar a los leprosos en sus domicilios y así evitarles el sufrimiento moral de la hospitalización y el aislamiento compulsivo.  Su labor  ha recibido los más grandes reconocimientos en todo el mundo. Representa, sin duda, uno de los investigadores más importantes de este siglo.

Aún es director del Instituto de Biomedicina (adscrito al Ministerio de Salud, Universidad Central de Venezuela) especialista en enfermedades parasitarias, ha dedicado toda su vida  al desarrollo de distintas líneas de investigación en la prevención y tratamiento de la lepra y la leishmaniasis. Creador de la vacuna contra la lepra.

Ana Federica, es la nieta de Convit que está trabajando en rescatar su legado, para lo cual se creó una fundación que lleva el nombre del doctor, que aparte de hacer el seguimiento de sus actividades, recopila más de 400 trabajos de investigación en los que ha participado o que ha dirigido. “La ONG Jacinto Convit trabaja gracias a puros donativos, no tiene presupuesto propio y aun así sus labores de investigación no se detienen”, dice Ana Federica.

 El secreto del Dr. Convit

Hace 5 años, el 14 de marzo de 2008,  entrevisté por primera vez al Dr. Jacinto Convit en su oficina y consultorio del Instituto de Biomedicina. En esa oportunidad le pregunté:

     -¿Doctor cuál es su secreto para verse tan bien y mantenerse sano a pesar de los años?

-Hay que tener un objetivo de vida –confiesa Convit- al cual usted ame con pasión, además la familia y las amistades dan suficiente energía para vivir y suficiente sentimientos. Se logra amar a la gente por  quienes se trabaja…Hay un dicho de Darwing: “nosotros trabajamos para que nos amen” yo lo cambio y  digo hay que hacer otra cosa: trabajamos para amar, para amar a los demás, porque  hacer un bien es una forma de amar tan legitima, es una buena ocasión…Esa intención de hacer el bien se resume en una sola palabra: Amor y eso me ha llenado la vida.

El doctor Convit nació en la Pastora.  Viéndolo ahora, es asombroso como este insigne médico se mantiene activo, con una apariencia más que saludable y una  memoria que muchos jóvenes desearían. Parece un personaje irreal, con sus hermosos ojos azules mira con bondad, responde pausadamente y en cada expresión muestra el amor profundo que tiene por el pueblo de Venezuela a quien ha entregado toda su vida.

Ahora este científico venezolano, investiga una cura para el cáncer. “Durante los últimos 3 años hemos evaluado un grupo de 23 pacientes de cáncer, en su mayoría de cáncer de seno y algunos casos aislados de cáncer de colon, estómago y cerebro. Se les ha aplicado un modelo experimental de inmunoterapia contra el cáncer, el cual ha dado resultados alentadores”, indica Convit.

“Se trata de una autovacuna, porque cada paciente entrega el material para hacerla, entrega sus células cancerosas. Cada vacuna es diferente de un paciente a otro. La respuesta ha sido buena, esperanzadora, porque hasta ahora no han tenido lesiones nuevas”, señala Convit quien aclara que se trata de un modelo de vacuna contra el cáncer, que actualmente se encuentra en fase de estudio.

 La lepra

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) a lo largo de los últimos 20 años, más de 14 millones de enfermos de lepra se han curado, de ellos unos 4 millones desde 2000. La prevalencia de la enfermedad ha disminuido un 90%: de 21,1 por 10. 000 habitantes a menos de 1 por 10. 000 habitantes en 2000.

La lepra ha sido eliminada en 113 de los 122 países en que la enfermedad era un problema de salud pública en 1985. Desde 2000, otros 13 países han alcanzado la meta de la eliminación.

Y fue Jacinto Convit quien  pudo dar esperanzas a los enfermos que tenían sus vidas atrapadas  en una pesadilla, producto de dos grandes males: la lepra y el desprecio público.

“Un día de esos que uno tiene dibujado el ocio en la cara, me dijo Martín Vegas: Vámonos Jacinto, acompáñame. Fuimos a Cabo Blanco. Me quedé abismado. En 1937, había 1.200 pacientes. No sé qué era más impresionante si la enfermedad en sí o el rostro de dolor de aquellos seres. La lepra no tenía cura. A la gente la cazaban en la calle. Nadie se preguntaba qué pasaría con el alma de aquellas personas, con sus familias. Los hospitalizaban tan sólo por sospechar que padecían la enfermedad. Se tapaban los espejos, como si el reflejo del mal fuese a contaminar hasta las sombras. Era un desastre…”, relata Convit.

 El 29 de julio de 2007 Convit escribió una carta  a “Mi querida Venezuela: A partir del mes de octubre de 1938, fecha en la que obtuve el grado de doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela. Ingresé en la misma fecha de mi graduación a la Leprosería de Cabo Blanco como residente y esto representó un hito en mi vida profesional, la que te dediqué con especial entrega desde su inicio. Las condiciones en las que se encontraba dicha leprosería eran lamentables: estaba concebida para realizar el aislamiento compulsorio de enfermos provenientes de toda tu geografía, ya que no se disponía de un medicamento efectivo para el tratamiento de la lepra, contándose únicamente con el aceite de Chaulmoogra, de muy dudosa eficacia.”

Confiesa que este lugar fue su segunda escuela en el otrora departamento Vargas, y que trabajar de cerca ese mal marcó el camino que seguiría en el futuro. Así se dispuso conseguir la cura contra la lepra.

“Una noche recibí un hombre encadenado. Lo traían en un camión custodiado con gente armada, un pobre ser que lo único que tenía era lepra. Yo, les pedí que los soltaran e intenté demostrarles como se sentía esa persona”.  Recuerda Convit quien en ese momento era director de Cabo Blanco.

“Ese fue el espectáculo más horroroso que he presenciado en mi vida. Fue dantesco. Vi a aquel pobre hombre encadenado, humillado. Parecía una bestia. Lo primero que hice fue exigirles que le quitaran las cadenas. No querían hacerlo y, era lógico. En esa época la gente le temía a la lepra. Todavía le temen. Eso sí, aquella noche entendí cuál era la mayor tragedia de los enfermos: el irrespeto del que eran víctimas. Los traían a la fuerza,  nadie les preguntaba si querían o no curarse, simplemente los relegaban”, relata.

 20 años de esfuerzo

La Organización Panamericana de la Salud se mostró interesada inmediatamente por los estudios del doctor Convit, enviando su personal a entrenarse en Venezuela.

Una vez controlada la Lepra y otras enfermedades endémicas en el país, Jacinto Convit se impone otro reto, la creación de un Instituto de Investigaciones Científicas. Se crearon 21 laboratorios para solucionar los problemas del país en materia de salud pública, entre ellos, el Instituto de Biomedicina de Caracas, antiguamente llamado Instituto de Dermatología. Allí fue elaborada la vacuna contra la Lepra, que luego sirvió de base para la vacuna contra la Leishmaniasis.

También te ofrezco, Venezuela, 20 años de esfuerzo durante los cuales desarrollamos dos modelos de vacunación comparables, dirigidos al control de la lepra y Leishmaniasis, enfermedades éstas que la sufren buena parte de los pueblos que te habitan. Ambos modelos son efectivos en la inmunoterapia de dichas afecciones”, escribe  Convit en su carta.

Eliminar la lepra fue su meta

En 1991 la Asamblea Mundial de la Salud, adoptó una resolución para eliminar la lepra como problema de salud pública en el año 2000, esto quiere decir que se consiguió una prevalencia de menos de 1 caso por 10. 000 personas. La meta se alcanzó a tiempo.

De acuerdo a la OMS, la carga mundial de morbilidad por esta causa se ha reducido espectacularmente: de 5,2 millones en 1985 a 805. 000 casos en 1995; 753. 000 al final de 1999; y 286. 000 al final de 2004.

Desde 2001 se viene registrando una disminución anual del 20% de los casos nuevos detectados. Durante 2004 se registraron aproximadamente 410.000 casos nuevos de lepra, en comparación con 804. 000 en 1998. A comienzos de 2005, 290 .000 casos estaban sometidos a tratamiento.

Convit  fue nominado por Venezuela al premio Nobel de Medicina.  Recibió la medalla “Salud para todos en el año 2000”, de la Organización Panamericana de la Salud, y el premio Príncipe de Asturias, entre otros galardones. Ha publicado, hasta el presente, 298 trabajos científicos.

Desde hace algunos años se llevan a cabo actividades en homenaje a Convit, que incluyen el apoyo para postularlo al Premio Nobel. La cuenta de Twitter @NovelConvit tiene 5.582 seguidores. En un tweet escrito un día antes de su cumpleaños dice: “Jacinto Convit piensa que “jubilarse es la muerte” y mientras tenga vida debe mantenerse ocupado”. Mientras, Ana Federica Convit escribe: “A mi abuelo no lo tienen que nominar al Nobel de Medicina, sino al de la Paz”. En la cuenta twitter de Convit usan el siguiente hashtag:  #LaEsperanzaCumple100Años . (@guti21)

Fuente: Revista Zeta Nº1919 – 13-09-13

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