La “tortura” de las colas

Foto: elperiodicodemonagas.com

Foto: elperiodicodemonagas.com

Las colas son hoy el tormento diario de los venezolanos, pero mientras de allí ya nació un folklor de “nuevas artimañas”, lo cierto y grave es que cada “cola” es un disturbio en potencia.

Por AÍDA GUTIÉRREZ  H. (@guti21)

En Venezuela llegamos a finales del mes de febrero  y las colas no tienden a desaparecer sino agravarse. La gente está desesperada. En la medida que  a la mitad de la cola o al final de ella ya no hay productos, se corre el riesgo de violencia, revuelta y en el peor de los casos saqueo. La escasez es cada vez más visible y lo que ha desatado mas angustia es la búsqueda de pañales y leche.

El descontento y la tensión han generado varios eventos violentos y de salud, entre los que se encuentran: el ataque a un vehículo de la Policía Nacional Bolivariana y a un camión de pañales en Catia; las peleas en los establecimientos para obtener los productos que escasean, hay denuncias de golpizas cuando llega un producto. Esta semana se reportó  que una madre de 4 hijos perdió su dedo pulgar derecho, al momento de su turno para ingresar al local, el hombre cerró de manera abrupta el portón del establecimiento, dejando atrapado el dedo de Yuseidis Martínez.

También  el robo y el atraco por parte de delincuentes que ven las colas como una forma fácil de cometer sus fechorías y eso pesar que la PNB o GN están siempre presentes en los lugares donde hay colas. Asimismo  personas que se desmayan; a un hombre le dio un infarto en una cola; una señora dio a luz y a una madre se le murió su bebé recién nacido mientras esperaba su turno.

Señoras con hijos en brazos, con sombrillas y banquitos, pasan días enteros para ver si logran comprar papel sanitario, toallas sanitarias, mantequilla, aceite, harina de maíz, suavizantes, desodorantes, jabón de baño, detergente, lavaplatos, shampú, café, leche en polvo y pollo, que son los productos que más escasean.

Se comenta, que la GN también es un elemento perturbador porque están en las colas pendientes que la gente no tome fotos ni proteste. Si alguien se atreve a tomar una foto se arriesga a que le quiten el celular o lo maltraten. Y que  nadie se le ocurra protestar, porque hasta preso puede ir.

Los nuevos oficios

Distintas negocios y oficios se han generado en este fenómeno de las colas. Por ejemplo: las ventas de productos clandestinos  por parte de los empleados de los comercios, ellos mantienen una comunicación constante con sus clientes a quienes les avisan cuando va a llegar el producto. Y en muchas ocasiones se los guardan a cambio de un costo adicional.

Un nuevo oficio es el “hacedor de cola”,  individuos que se encuentran en las grandes redes de comercio sobretodo en el Bicentenario. Son personas que se dedican al comercio informal  y han visto en esto un negocio, lo que hacen es cobrar entre 500 bolívares o más para que no pierdan el tiempo y le hacen la cola y luego lo llaman cuando ya estén por entrar.

También están los buhoneros, que pese a la prohibición que salió el año pasado en octubre de comerciar con productos regulados, ellos siguen vendiéndolo. Algunos lo hacen de manera clandestina y otros no. Por ejemplo en Petare uno puede ver buhoneros vendiendo detergentes con sobreprecio, jabon de baño, Harina Pan, y la gente los busca, tienen una alta demanda.

Los testimonios

“Demasiadas restricciones para poder comer. Que si la cédula, que si reparten números, que si no podemos comprar lo mismo en una semana…” , dice Josefina Pérez  mientras espera paciente  en una cola de un supermercado  del Este de Caracas. Ya no quiere hacer más colas en los Bicentenarios.

Continua Josefina: “Es mejor ir a hacer colas al Este de Caracas. Las colas del Oeste son pura mafia entre bachaqueros, policías y buhoneros. Al Oeste llevan más productos, pero hay más mafia”.

“Métete en esta cola, me dijeron que algo llegará más tarde. El vigilante no sabe qué es, pero me dijo que algo llegará…” Expresiones como esta son comunes en todas las colas.

Cuenta Rosmary García que en el supermercado Don Sancho de La Carlota había llegado Harina Pan, margarina, atún y leche condensada, la cola estaba formada antes de la llegada de los productos. Pero cuando comenzaron a pasar al establecimiento, la cola creció 3 cuadras hacia abajo.

-Llegó un PNB a marcar a la gente con un número para que supuestamente, hubiese más control en la larga fila. Detrás de mi, habían cuatro empleados públicos, lo supe porque leí sus carnet que colgaban del cuello. Logré escuchar a uno de ellos decir: “Uno aquí se pasa dos y tres horas en cola y al ministro le llegan las pacas de comida a su despacho, ellos si no pasan trabajo la tienen facilita, el que se jode es el pueblo”.

“Colas para comida, para jabón y para medicinas. Ya yo casi ni trabajo. Casi ni trabajamos. Todos en la oficina pedimos permiso a cada rato para salir a la cola que nos avisen”.

Comenta José que  “el transporte de alimentos está controlado por las guías del gobierno y los militares. Por eso a los militares y a los jefes del gobierno no les falta nada. Hasta le llevan las cosas a sus casas”.

José  expresa: “ponte delante de los bachaqueros. Si quedamos detrás no compramos nada. Esos se llevan todo. Están amarrados con los cajeros y la policía. Los cajeros le avisan a los bachaqueros. Los bachaqueros le pagan a militares y policías para que los protejan. Los bachaqueros revenden más caro a particulares o a la otra mafia, la de los buhoneros. Este es el socialismo del Siglo XXI”.

“Por ahí dicen que el gobierno va a prohibir que uno compre fuera de la zona donde vive. Si eso es así, pues o nos morimos de hambre o nos comen las mafias”.Al gobierno parece preocuparse solo por la visibilidad de las colas, por lo que están obligando a los dueños de los comercios que las colas se hagan dentro o en un lugar donde no se vean. Por ejemplo en el Bicentenario de Plaza Venezuela, que se podían observar desde la autopista las largas filas, ahora implementaron la modalidad de colas en el estacionamiento.

Las largas colas frente a los supermercados y comercios no son exclusivas de Caracas. En el interior del país, donde la escasez suele ser más severa, consumidores esperan horas para poder adquirir, a veces sin éxito, alimentos y productos de higiene personal y limpieza del hogar.

10 días de cola por una batería

Conductores particulares y transportistas deben armarse de paciencia para comprar batería. Hasta 10 días de cola han permanecido afuera de la sede de la empresa Duncan, ubicada en la avenida Bolívar de Puerto La Cruz. Según explicaron al diario El Tiempo, permanecen en fila día y noche y se van organizando por orden de llegada. Para evitar que se “coleen” marcan los vehículos con números y les colocan la fecha en la que llegó a hacer la cola.

 El “Rosal” de mis tormentos

El siguiente es el testimonio de José Andrés Gómez: “Me encontraba una tarde en el Central Madeirense de Santa Marta, tratando de adquirir con poco dinero un poco de los pocos productos exhibidos en sus estantes cuando, inesperadamente, surgió del oscuro depósito un iluminado carrito de carga abarrotado de papel higiénico.
Acto seguido, y ante la ávida mirada de la multitud allí presente, el nervioso operario colocó el preciado bien en el piso del pasillo 3 (donde se encuentran los insumos para mascotas). De repente, un contingente de damas y caballeros se abalanzaron en completo y agresivo desorden sobre la pila de papel. La anarquía reinante me impedía acceder a los preciados pergaminos limpiadores de rabos y he aquí que se me ocurrió gritar a todo pulmón: “LLEGÓ EL CAFÉ, LLEGÓ EL CAFÉ…” provocando una avalancha humana que gritaba: “dónde, dónde”. Todo salió como lo preví y así pude echar mano sin mayor problema a mi cuota máxima permitida de el “Rosal” de mis tormentos.”

 

FUENTE: Revista Zeta Nº1988 – 13-02-15

……………………………………………………

 

Anuncios

SOCIOLOGÍA DE LAS COLAS

filas-para-comprar-alimentos-en-Venezuela

Por Luis Marin

Las colas son una consecuencia directa de la centralización. Su opuesto es la dispersión, porque resulta completamente evidente que con muchos y diversos expendedores las colas no sólo serían innecesarias sino incluso imposibles. Son a una sociedad cerrada como el acceso libre a una sociedad abierta.

 

No es sólo la escasez, como se dice a diario, porque se puede tener la existencia que sea de bienes y servicios, pero si se distribuyen en un solo punto, inevitablemente se armará la cola; por último tenemos la demanda concentrada por el apremio del público en adquirir los mismos productos, en el mismo lugar, al mismo tiempo.

 

De manera que la proliferación de colas pone de manifiesto que está desapareciendo la pluralidad de oferentes, concentrándose la distribución en las grandes organizaciones que todavía sobreviven a la destrucción socializante.

 

Estas entidades originalmente privadas han devenido, por fuerza de múltiples y abusivas regulaciones, en auxiliares forzados de los mecanismos públicos de repartición, por lo que, irónicamente, dejaron de ser negocios para convertirse en “servicios públicos”.

 

Por éste camino enrevesado pretende el socialismo del siglo XXI estatizar la economía “legalmente” aunque se trate de una seudolegalidad, en forma “pacífica” pero armada, “sin derramamiento de sangre” como diría Mao, siempre contando con que las víctimas “cooperen”, la palabra mágica que utiliza el hampa antes de ponerse a disparar.

 

Sin embargo, el mero hecho de imponer colas para todo genera resistencias espontáneas, sobre todo entre la gente que las percibe intuitivamente como una humillación y es porque lo son en realidad. Son completamente incompatibles con cualquier sentimiento de distinción y orgullo.

 

El propósito político e ideológico de las colas es destruir la dignidad personal y transformar a los individuos en “masa”. Las colas tienen un efecto de rasero igualador que pone a todo el mundo al mismo nivel de nulidad y prescindibilidad, a ser menos que nadie, que es lo característico de una sociedad concentracionaria, comunista.

 

Fidel Castro ha declarado hasta la extenuación que no le importan las críticas de individuos aislados porque sólo le interesan “las masas”, entendidas como conjunto indiferenciado del “pueblo”, porque, entre otras cosas, la masa es acrítica, no sabe de sutilezas ni abstracciones sino de apetitos primitivos, es profundamente amoral e irresponsable, atributos ambos (moral y responsabilidad) estrictamente individuales.

 

El comercio propiamente dicho es abolido y sustituido por la asignación y distribución de bienes a los que los comunistas se empeñan en despojar de su condición de “mercancías”, que es la manifestación del pecado en la religión marxista.

La venta a precios controlados no es venta, puesto que no persigue ningún fin de lucro, sino que reduce al comerciante a prestador de un servicio público, es decir, que lo convierten en funcionario, encima con carácter honorario, porque ni le pagan ni le conceden el estatuto funcionarial.

 

De manera que la confiscación subsecuente de los negocios privados es apenas la sinceración de una situación que ya se había producido de hecho, en la práctica: la estatización de las redes privadas de comercialización de bienes y servicios. Puesto que ya el Estado había establecido qué se vende y a qué precio, lo que restaba era la toma de posesión de los locales y la administración del  personal.

 

El método puede variar pero el objeto sigue siendo el mismo, desafortunadamente, los resultados también serán los mismos: Todo para el Estado y el Estado para todo.

 

GUERRA ECONÓMICA

 

El rasgo más sobresaliente es su singularidad: Venezuela es el único país en el mundo donde ocurre tal cosa. Ni siquiera en Colombia, donde se reconoce que hay un conflicto bélico porque hasta participan en unas negociaciones de paz en La Habana, se habla de que exista “guerra económica”.

 

La cruda verdad es que la tal guerra económica es una táctica diseñada en una sala situacional para enfrentar una situación creada con medidas excepcionales. El maestro del nacionalsocialismo, Adolfo Hitler, bendecía la guerra porque sin ella no hubiera podido aplicar medidas extremas que serían inconcebibles en tiempos de paz.

 

La paradoja de sus seguidores criollos es que aplican una economía de guerra mientras hablan de paz e identifican éstos como “tiempos de paz”. Considerando la guerra como la continuación de la política por otros medios, visto que para ellos todo es político, entonces se concluye forzosamente en que todo es guerra, a lo que no puede escapar la economía, que es el centro de las preocupaciones de los comunistas.

 

Quienes tienen una concepción guerrerista de la sociedad y el mundo parten con ventaja respecto de los demás que o bien adoptan un punto de vista contrario, pacifista o tolerante, en cuyo caso serán derrotados sin remisión por la violencia, o bien se defienden por medios equivalentes, con lo que confirman los prejuicios de aquellos.

 

Esta ha sido siempre la fortaleza de la táctica de la lucha armada que obliga al contendor a someterse al juicio de las armas, tal como proclaman los guerreristas que es el juicio de la historia: la imposición del más fuerte.

 

El poder, dice Mao, nace del caño de un fusil; portarlos es un privilegio de los militares, luego, los militares tienen el poder.

 

ECONOMÍA DE DEPREDACIÓN

 

El Estado militar es un Estado de bandidos. Vive, sobre todo, de los botines y de los tributos. Su sistema económico es un “comunismo de bandidos y guerreros”, producido por la mentalidad militar aplicada a todas las relaciones sociales, ha escrito Von Misses memorablemente (1932), antes de que el nacionalsocialismo tomara el poder.

 

Desde el civilizado centro de Europa hasta el primitivo centro de África observamos que las mismas prácticas conducen a resultados semejantes, ilustrados por la “proverbial plaga de langostas”, de quienes se comportan en su país como ocupantes extranjeros.

 

Hasta ahora el ejemplo más actual de depredación revolucionaria era Zimbabue, de Robert Mugabe. Es difícil imaginar la impresión de un granjero blanco que encuentra una mañana una horda de guerrilleros acampando en su patio. Estos sujetos matan y se comen al ganado, reparten la leche y el queso, se llevan lo que queda y luego destruyen las instalaciones.

 

Como se encuentran en rebelión armada, la confrontación es directa con el ejército que si no logra someterlos conducen a toda la sociedad a la impotencia. La intervención externa es una ilusión que de realizarse se convierte en otra bandera ideal para los revolucionarios que unen el nacionalismo al socialismo.

 

Podía verse claramente que estaban matando a la gallina de los huevos de oro y que la economía del país, antaño la más floreciente del África, se arruinaría, como en efecto ocurrió, con una escasez devastadora y la inflación más alta del mundo.

 

Pero ellos llaman a esto “revolución”, a sus fines “justicia” con la población negra excluida, por cierto, la primera que se queda sin trabajo ni de qué vivir. Al final, adoptan el dólar como moneda oficial, reparten la administración con la oposición también oficial y luego de casi 35 años Mugabe sigue en el poder, que es lo único que le interesa.

 

Ahora en Venezuela se observa exactamente la misma dinámica.  La plaga cae sobre cualquier empresa, si más floreciente mejor, como sobre un botín, la saquean hasta verle los huesos y luego simplemente saltan sobre otra.

 

La dificultad del comunismo de campamento es que siempre necesita tener a quien asaltar y las posibilidades económicas de cualquier país son limitadas por definición; luego, deben extenderse sobre otro país para mantenerse con vida y seguir avanzando, tal como ha hecho el régimen de Castro contra Venezuela después de extenuar a Cuba.

 

Lo sorprendente de este sistema es lo paradójico que resulta, porque se roba la energía social al paralizar la iniciativa de los individuos o, para decirlo en su propio lenguaje, se convierte dialécticamente en su propia negación, con lo que se autodestruye.

 

Lo trágico es que en esta “dialéctica” destruyen también a todos los demás, a menos que se les oponga algún muro de contención.

 

Generalmente los comunistas llegan hasta dónde los dejan llegar….

………………………………………………………

“La salud está en etapa terminal”

La doctora María Yánez, en nombre de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela (RSCMV), presentó las cifras actuales de ausencia de implementos para la salud. Las empresas que importan equipos y materiales médico-quirúrgicos y los distribuyen a la red de salud pública y privada se quedaron sin inventarios. Toda la existencia de estos artículos que hay en el país es lo que ya está en las clínicas y hospitales.

ESCASEZ-insumosMedicos

Por AÍDA GUTIÉRREZ H. (@guti21)

“El deterioro de la situación del sector salud es inevitable. Si el gobierno salda la deuda con los importadores hoy, los nuevos insumos llegarán más o menos en cinco meses, por los lapsos del proceso de importación”, así lo expresó la doctora María Yánez, presidenta de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela (RSCMV) en el foro “El sector salud da un paso al frente en defensa del derecho a la vida”.

De acuerdo a Yánez, solo queda el inventario del que disponían las clínicas y hospitales hasta octubre; los distribuidores no cuentan con stock.

Explica que las empresas que importan equipos y materiales médico-quirúrgicos y los distribuyen a la red de salud pública y privada se quedaron sin inventarios. Toda la existencia de estos artículos que hay en el país es lo que ya está en las clínicas y hospitales.

El mencionado foro se realizó el martes 27 en el Auditorio “Enrique Vásquez Fermín” de la APUCV, organizado por la Asociación de Profesores de la UCV (APUCV) y los gremios de la salud, quienes, aparte de plantear los graves problemas que enfrenta el sector, presentaron al país una propuesta de solución.

También  participaron, entre otras organizaciones, la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales, la Federación Venezolana de Farmacias, Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores, Codevida y Provea.

 Sector salud sin divisas

En las ponencias de los expertos, quedó muy claro que la escasez de insumos médicos, es el resultado de la falta de liquidación de divisas al sector salud por parte del gobierno nacional.

Según registros de la Asociación Venezolana de Distribuidores de Equipos Médicos, Odontológicos, de Laboratorios y Afines, hay pagos pendientes desde 2013, lo que hizo que los proveedores internacionales cerraran las líneas de crédito a los empresarios venezolanos y no aceptaran más pedidos.

Además de la deuda de 375 millones de dólares, y la imposibilidad de solicitar préstamos, desde noviembre de 2014 no se aprueban autorizaciones de divisas ni certificados de no producción.

Por su parte, Cristino García, director ejecutivo de Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales (AVCH), informó que la falta de insumos que enfrentan las clínicas las obligó desde el año pasado a suspender las cirugías electivas.

Al respecto, García señaló que de los 236 centros de salud afiliados a la asociación,  79 mantienen la restricción lo que perjudica a 2.800 pacientes que esperan por ser intervenidos.

Aseguró García que “los pacientes de cáncer de tiroides no tiene cómo tratarse porque en el país no hay los fármacos indicados, y para los que sufren cáncer de mama, que pueden tomar hasta 27 medicamentos para esa patología, el Ministerio de Salud dispone de 3 fármacos”.

Por otra parte, 6 millardos de bolívares es el monto de la deuda del gobierno a las clínicas por servicios prestados a través de 42 aseguradoras.

“Colapso total del sector público”

Para la doctora Yánez, miembro de la RSCMV, la situación del sector salud se compara con un paciente que está en terapia intensiva. Denunció que existen  fallas de 55% de materiales para exámenes de rutina como el perfil 20, y de 70% en pruebas específicas.

“De casi 700 tipos de medicamentos que se requieren en Medicina Crítica solo quedan 34. La salud está en etapa terminal. Tenemos falta total de más de 40.000 rubros. Podemos esperar el colapso total del sector público”, vaticinó.

Resaltó Yánez la denuncia por el fallecimiento de los 13 pacientes en el Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Universitario de Caracas por la falta de materiales médicos para operarse. Enfatizó también,  que otras 42 personas murieron en sus casas a la espera de una cirugía.

4,3 millardos de bolívares requiere el Hospital Universitario de Caracas. Solo recibió 700 millones de bolívares. Calculan que únicamente alcanza para pagar la nómina de febrero.

Gobierno quiere el negocio de insumos

Se conoció que  el gobierno quiere convertirse en importador,  proveedor y distribuidor de todos los insumos y equipos médicos que las  instituciones de salud requieren.

Carlos Rosales, presidente de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales, precisó que hace 15 días el gremio fue convocado a un encuentro con representantes del Centro Nacional de Comercio Exterior y de los ministerios de Salud y Comercio, en el que se les anunció a los asistentes que el Estado importaría directamente los insumos y medicamentos.

Destacó  Rosales: “Solo nos dijeron eso y después de esa reunión no nos han vuelto a decir nada al respecto”.

Según una fuente del sector, las compras se harían a través de la Corporación Venezolana de Comercio Exterior, dirigida por el mayor general Giuseppe Yoffreda, ministro de Transporte Acuático y Aéreo.

En abril del año pasado el presidente Nicolás Maduro creó la Corporación de Insumos para la Salud, para la compra de la dotación de los centros hospitalarios.

Aumentan casos de malaria en Venezuela

 Por otra parte, en 2014 se registraron un total de 89.822 casos autóctonos de malaria, la cual representa una cifra record en incidencia nacional, si se compara con 2013 cuando se reportaron 12.856 casos menos. Así lo informa la Sociedad Venezolana de Salud Pública, Red Defendamos la Epidemiología. Aclara que esta cifra corresponde a la Semana Epidemiológica Nº 53 de la Dirección General de Salud Ambiental del Ministerio de Salud.

La gran mayoría de los casos ocurrieron en el estado Bolívar, (n: 74.943). La incidencia parasitaria anual, en municipios con transmisión continua de la enfermedad fue de 15,1 por cada 1.000 habitantes que supera ampliamente la del año 2013 que fue de 12,1 por 1.000 habitantes.  Lo que indica una situación epidemiológica sin control y de alta transmisión.

Además de Bolívar, se destaca que el estado Amazonas totalizó 11.364 casos, 29,04% más casos que en 2013 (n: 8.806) y el estado Delta Amacuro, con 2.167 casos, 154% de ascenso. También aumentó el número de casos en los estados Anzoátegui, Apure, Guárico, Miranda, Portuguesa, Sucre y Táchira.

“El Informe mundial de Malaria 2014, ubica a Venezuela, entre los países del Continente Americano que ha retrocedido más en el control de la enfermedad, en donde ha aumentado la mortalidad por malaria y en donde se hace la menor inversión per cápita para la lucha contra la enfermedad. Cada vez más, nos separamos de cumplir la meta del milenio para el año 2015, ya que la incidencia de casos actualmente es 6 veces superior a lo esperado”, indica  la SVSP. (@guti21)

FUENTE: Nº1986 – 30-01-15

……………………………………………………….