La peor economía del planeta

Expresidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, Luis Mata Mollejas.

Según cifras de la economía venezolana, el expresidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, Luis Mata Mollejas, considera que el panorama es “el más dramático del planeta”. Ningún otro país del globo tiene una situación tan mala e incluso empeorando todavía más, si seguimos con los mismos gobernantes. Están son las cifras sin anestesia.  

Por AÍDA GUTIÉRREZ H. /@guti21

La situación económica de Venezuela es la más grave del mundo, así lo asegura el ex presidente de la Academia  Nacional de Ciencias Económica, Luis Mata Mollejas. “Para el 2017 tenemos el peor panorama y el más dramático  del planeta. Si se mantiene para este año las mismas condiciones políticas, si esto no cambia y si seguimos bajo el dominio de los mismos gobernantes, la tendencia es ir empeorando cada vez más, no hay límites, podemos estar todavía peor.”

En relación al aumento del salario en 50% promulgado por el Presidente de la República, el académico advierte que  va incidir mucho más en la inflación. “Los países que han seguido la ruta de aumentar los salarios cuando la producción cae o es importada se van inmediatamente a la ruina, por lo tanto es una barbaridad, las malas decisiones se toman cuando se tiene prisa, por desesperación…”, sentencia Mata.

Venezuela  es el único país que decrece

La delicada situación descrita por el académico, la sustenta en cifras. Refiere los índices de desempleo en el país en comparación con otros países.

-La tasa de desempleo esperada para Venezuela en promedio  en 2017 es 7,3%, pero esa cifra es mucho más alta porque tenemos casi un 50%  de subempleo. Por lo cual, la tasa real debería ser por lo menos de 15%. El 7,3% lo indican las revistas internacionales, como por ejemplo The Economist, pero ellos no consideran el subempleo en sus datos.

-Comparemos –continua Mata- esa cifra con Brasil que está muy mal, pero después de nosotros con un 13% de desempleo. Luego para hablar de los países petroleros está Arabia Saudita que tiene 5,6%; Rusia 5,6%, y Noruega que es el otro petrolero tiene 4%. Esto quiere decir que somos el peor país del mundo en cuanto a desempleo se refiere. Por su parte Estados Unidos tiene 4,7% y China 4,5%.

Luego Mata Mollejas habla del crecimiento del Producto Interno Bruto. “Venezuela  es el único país del mundo que decrece, en un 5,5%. Por ejemplo Arabia Saudita crece 0,8%; Noruega crece 1,8%. Los industriales si crecen: Estados Unidos  3,6%; China 7%  y Rusia 3%.”

-En cuanto a la inflación, el Fondo Monetario Internacional estima para 2017,  1.600% , que es una barbaridad. Pero una estimación más sensata sería  la  The Economist con 570%. Cuando el resto de los países tienen una inflación de apenas  de un digito, nosotros tenemos tres dígitos. Estamos muy mal, en el foso.

-El déficit fiscal en Venezuela también es el más grande del mundo, se espera para 2017 casi un 20% . En cambio Brasil tiene un déficit del 7% que es muy alto; los EEUU 3,5%; Arabia Saudita 7%. Y los intereses de la Deuda Pública también son los más altos del mundo. Eso llega a dos dígitos, cuando los demás países llegan a uno sólo. Tenemos el peor panorama del mundo para 2017, el más dramático. (@guti21)

FUENTE: Revista Zeta , 7 de julio de 2017

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Voces más autorizadas emiten su veredicto

Este es el resumen de un amplio trabajo de largo alcance, efectuado por diez miembros e invitados de la Academia Nacional de la Economía. La prestigiosa institución emite su diagnóstico acerca de la situación real del país y agrega sus recomendaciones sobre los cambios radicales que se necesitan en las diversas políticas económicas y sociales.

El presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, Luis Mata Mollejas, resume el contenido del documento de valor histórico sobre la actual situación económica venezolana, elaborado por la academia en un gesto sin precedentes, lo cual evidencia la emergencia en la que consideran se encuentra el país.

El presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, Luis Mata Mollejas, resume el contenido del documento de valor histórico sobre la actual situación económica venezolana, elaborado por la academia en un gesto sin precedentes, lo cual evidencia la emergencia en la que consideran se encuentra el país.

Por AÍDA GUTIÉRREZ H. (@guti21)    

“El lapso 1999-2013 se ha caracterizado por el despilfarro de las divisas provenientes del petróleo y el desestimulo de las actividades del sector privado que, en alguna medida, habría podido compensar los efectos de las equivocadas prácticas fiscales, monetarias, regulatorias y de controles excesivos”, expresa el Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), Luis Mata Mollejas en un comunicado leído a la prensa.

Luego del pronunciamiento hecho por diez miembros e invitados de la ANCE, sobre la real situación y los remedios de la economía venezolana; esta prestigiosa institución emitió  un comunicado a la Nación, referido a las conclusiones de las ponencias sobre política económica en tiempos de cambios.

Las dolencias socioeconómicas

“Venezuela atraviesa actualmente por momentos difíciles en lo económico, con indudable repercusión en la vida de los que habitan en ella. La frustración y la desilusión que ensombrecen el espíritu del venezolano se asocia a la aceleración del proceso inflacionario,  a la consecuente devaluación del bolívar, al subempleo, a la escasez de bienes y a la inseguridad jurídica y personal, con impactos sociales que lamentar”. Así da inicio el comunicado de la ANCE emitido al país en rueda de prensa.

Como vocero oficial de la ANCE,  Mata Mollejas recordó que en 1999, las ilusiones provenientes del ambiente político hicieron presumir que los cambios en la Constitución Nacional, permitirían dotar al Estado de palancas que facilitarían el aprovechamiento eficiente del capital humano y de los recursos naturales de la Nación, removiendo los condicionantes económicos y financieros que mantenían a una proporción importante de la población en situación precaria de  empleo e ingresos.

Sin embargo, aclara el experto, que la situación ha evolucionado de manera muy distinta a lo esperado, al punto de que buena parte de los egresados de nuestras universidades como parte del  capital humano, que debería asegurar un futuro mejor para nuestra sociedad, emigra del país.

Reconoce que “el deterioro y el  desencanto aludido tienen causales y antecedentes político-administrativos que se remontan, al menos, a un par de décadas antes de 1999”.

-Pero también es importante constatar, primero: que las dolencias socioeconómicas se acentuaron en los últimos 14 años, como resultado de haber profundizado las ineficiencias de las políticas económicas tradicionales que  promueve el consumo y desestimulan el trabajo y la inversión, y han impedido desarrollar un sistema productivo capaz de diversificarse y ser competitivo a nivel internacional.

-Y, segundo: que  el lapso 1999-2013 se ha caracterizado por el despilfarro de las divisas provenientes del petróleo y el desestimulo de las actividades del sector privado que, en alguna medida, habría podido compensar los efectos de las equivocadas prácticas fiscales, monetarias, regulatorias y de controles excesivos.

-Es también evidente que el desempeño de la economía venezolana en estos últimos años, difiere significativamente de la de otros países exportadores de petróleo, que lograron incrementar sus reservas internacionales y mantener estables el valor de sus monedas ¿Qué factores específicos pueden explicar tan diferente comportamiento? , -se pregunta el académico.

Los efectos negativos de las decisiones políticas

-Los problemas estructurales de la economía venezolana –explica Mata- se han profundizado en la última década, a pesar de que el contexto externo ha sido extremadamente favorable. No sólo se ha incrementado la dependencia de la producción petrolera, como nunca antes, sino que ha caído la tasa de inversión y la calidad de gestión en este sector estratégico para el desempeño del resto del país.

-La inversión privada en los sectores y actividades que determinan el crecimiento a mediano y largo plazo, que ya se había debilitado considerablemente antes de 1999, ha disminuido a niveles que ni siquiera garantizan el mantenimiento de la capacidad productiva y menos aún la actualización tecnológica que se requiere para competir en el mercado internacional.

Precisa Mata Mollejas que los efectos negativos de las decisiones políticas, el deterioro institucional que incluso ha llevado a la perdida de independencia y de  autonomía de los poderes públicos y su subordinación al poder ejecutivo, así como la inestabilidad  de las reformas legales, han apartado a Venezuela de los mercados financieros internacionales.

-La prima de riesgo –continua-  se ha elevado a niveles que superan incluso, a países que han dejado de cumplir abiertamente con el servicio de sus deudas y aquellos, que han sido afectados por conflictos políticos severos. Ante estas restricciones financieras, el gobierno ha hecho uso creciente del financiamiento con emisión monetaria y la utilización de la devaluación con fines estrictamente fiscales; dos elementos que acompañan en buena medida, las presiones inflacionarias observadas en la última década.

BCV, petróleo y mercado cambiario

El presidente de la ANCE explica que “el impuesto inflacionario se ha transformado en una significativa fuente de ingresos para el sector público, que cada vez es más difícil de sustituir. Con el objeto de facilitar la política fiscal, el marco legal que regula las actuaciones del Banco Central de Venezuela ha sido modificado en varias oportunidades, reduciendo sensiblemente su autonomía y colocando la política monetaria al servicio de los requerimientos financieros del sector público”.

Para la Academia, “la pérdida de autonomía de la autoridad monetaria ha alejado, a su vez, a la política monetaria de sus compromisos con el desarrollo y con la  estabilidad del valor interno y externo del bolívar”.

En relación al petróleo, indica que  “las dificultades para sostener el volumen de la producción y refinación petrolera, el alejamiento de los mercados tradicionales para nuestros hidrocarburos, los crecientes compromisos con una agenda geopolítica basada en el suministro petrolero a bajo precio y blandas condiciones de pago, han generado dificultades crecientes para el ingreso de divisas por exportaciones”.

-A esto debe agregarse –prosigue el académico-  el desbordamiento de las importaciones en la satisfacción de la demanda interna, provocado por la pérdida de competitividad causada por la sobre devaluación de la moneda y políticas hostiles al sector privado, ante una ampliación del consumo estimulado por la política fiscal y monetaria expansiva, las salidas de capital privado y, sobre todo, las fuertes transferencias de divisas realizadas por instituciones públicas para alimentar los fondos parafiscales.

-Todos estos factores han venido sumando tensiones sobre la balanza de pagos y han terminado deprimiendo las reservas internacionales que administra el Banco Central hasta niveles que podríamos considerar críticos. Las actuales penurias que afectan al mercado cambiario y sus dramáticas consecuencias, sobre los niveles de abastecimiento, son una clara expresión de estas restricciones asociadas al sector externo de la economía.

El tratamiento para la cura de la economía

Al final de la exposición se planteó la pregunta: ¿Cómo revertir toda esta situación? A lo que los académicos responden en la vocería de Mata Mollejas:

-Sin duda restablecer los equilibrios macroeconómicos básicos, recuperar la estabilidad en los precios y en el tipo de cambio y alcanzar un crecimiento económico sostenido, no son tareas fáciles ni objetivos que se puedan alcanzar en forma inmediata.

-Es imperioso emprender profundas reformas estructurales, que implican la reversión de muchas medidas de política económica, la profunda modificación del marco legal y la mejora en la calidad de las instituciones claves para el funcionamiento del sistema económico. En todo caso, no habrá recuperación económica ni abatimiento de la inflación a menos que:

  • Se instaure un sistema eficiente de incentivos que promueva la iniciativa privada,
  • Se redefina el rol del Estado en la economía creando nuevas oportunidades para la inversión privada interna y externa, concentrando la actividad pública en la provisión de externalidades que contribuyan a ello, mejorando los servicios públicos y administrando las atribuciones propias del Estado que aseguren el bienestar de los venezolanos.
  • Se recupere la capacidad de inversión pública y privada, así como la gestión eficiente de los recursos petroleros para garantizar el apoyo al desarrollo nacional.
  • Se restablezca la independencia en la gestión de la política monetaria y cambiaria por parte del Banco Central.
  • Se imponga una disciplina fiscal que retome el gasto de inversión,  impida el financiamiento con emisión monetaria y la manipulación del tipo de cambio.
  • Se implemente una política cambiaria dinámica y competitiva que evite las distorsiones  en materia cambiaria.
  • Se desmonten los controles en los precios, tasas de interés y en la disponibilidad de divisas, a la par que se flexibilice el mercado de trabajo y se reduzcan los impuestos y trabas al empleo formal.
  • Se promueva una política de integración económica que promueva el desarrollo del poder productivo nacional.
  • Se fortalezca la educación de calidad y la investigación científica, así como la capacitación de la fuerza laboral, para enfrentar exitosamente los desafíos de la competitividad internacional.
  • Se instrumenten políticas sociales destinadas  a empoderar a los distintos sectores, capacitándolos y dotándolos de los activos requeridos para promover de manera integral y eficaz equidad y una mejor calidad de vida.

Resalta Mata Mollejas que “La Academia pone a disposición los documentos, sus espacios y el tiempo que sea necesario para sostener un dialogo con todos los interesados en restablecer la salud económica y la armonía social en Venezuela”.

Para la Academia estos son tiempos de cambio que en esencia exigen invertir y trabajar más, pero ello sólo es posible si se introducen cambios radicales en el marco actual de las diversas políticas económicas y sociales, en un ambiente de debate abierto para el intercambio de ideas. (@guti21)

Fuente: Revista Zeta Nº1910 – 12-07-13

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