La voz del optimismo

El doctor Luis Mata Mollejas en el bautizo de su libro "Riquezas y miseria: Límites del poder".

El doctor Luis Mata Mollejas en el bautizo de su libro “Riquezas y miseria: Límites del poder”.

Con motivo del bautizo de su último libro “Riqueza y miseria: Límites del Poder”, en los espacios de El Nuevo País y Zeta, el ex presidente de la Academia de Ciencias Económicas y una de las voces más respetadas en la materia, el profesor Luis Mata Mollejas, sorprendió a la nutrida asistencia al esbozar un mensaje lleno de optimismo.

 Por Aída Gutiérrez H. / @guti21

 “¿CÓMO recuperar  para la Venezuela de hoy una senda de crecimiento sostenido de la actividad económica y del empleo”?, es la pregunta que plantea el recién bautizado libro.

El autor, Luis Mata Mollejas es Coordinador del Doctorado de Economía de la Universidad Central de Venezuela. Miembro individuo de número y ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Ha publicado más de 30 libros, que han sido lectura obligada para estudiantes y economistas.

Otra obra más se suma a su larga lista: Riqueza y miseria, Límites del Poder, editada por la Fundación Alberto Adriani  y con el prólogo de Jurate Rosales, Directora de Zeta. El bautizo de la obra, tuvo efecto en los espacios de la revista  Zeta y El Nuevo País, el 19 de julio.

El mensaje optimista de  Mata Mollejas sorprendió a los presentes que llenaron el recinto a tope y más allá. Expuso un discurso que rompía con todas las voces agoreras que no ven salida a la grave situación por la que atraviesa Venezuela.  “Desde el ángulo que utilizo para evaluar las circunstancias socio-políticas del país venezolano y del continente latinoamericano, son especialmente venturosos, en clara oposición al pesimismo y desaliento que caracteriza a la opinión pública”.

Dijo que la noche es más oscura minutos antes del amanecer la noche es más oscura, comentario que usó para definir la situación venezolana, la cual a su juicio, pronto tendrá una salida ya que se avecina una implosión política.

El bautizo con el autor Luis Mata Mollejas, en la gráfica, de izq. a derecha, Graciela Requena, Jurate Rosales Directora de Zeta , el autor Luis Mata Mollejas, Mitzy Capriles de Ledezma, Pola Ortiz Vicepresidenta de la Academia de Ciencias Económicas y directora de la Fundación Alberto Adriani, Aixa López y la periodista Aída Gutiérrez.

El bautizo con el autor Luis Mata Mollejas, en la gráfica, de izq. a derecha, Graciela Requena, Jurate Rosales Directora de Zeta , el autor Luis Mata Mollejas, Mitzy Capriles de Ledezma, Pola Ortiz Vicepresidenta de la Academia de Ciencias Económicas y directora de la Fundación Alberto Adriani, Aixa López y la periodista Aída Gutiérrez.

Autoridad moral

En las palabras de bienvenida,  Jurate Rosales, directora de Zeta llevó un mensaje de parte de  parte de Rafael Poleo, editor y cabeza de las publicaciones de El Nuevo País y Zeta: “Es un honor para esta casa que vive para servir el país, albergar la obra de un autor con la autoridad intelectual y moral de Luis Mata Mollejas.”  Rosales agrega, que lo más grande en este momento en Venezuela es la segunda palabra: autoridad moral, porque hace mucha falta y se aprecia mucho más ahora que en el pasado.

Jurate Rosales, directora de Zeta dando las palabras de bienvenida.

Jurate Rosales, directora de Zeta dando las palabras de bienvenida.

Secuencia de implosiones

 El profesor Mata considera que la implosión económica se relaciona con los índices de inflación y desempleo y la implosión política con el deterioro de la confiabilidad y legitimidad  de las alianzas.

Señala que “la profundidad de la crisis que nos atosiga no deja lugar para las dudas, al respecto de las decisiones colectivas que debemos tomar, ni de los apoyos que nos brindan las interacciones causales entre las circunstancias culturales, psicológicas, económicas y políticas del presente siglo; lo cual llamamos secuencia de implosiones.”

“De allí que, para el análisis de la interacción entre circunstancias económicas y políticas, nuestro ensayo señale como válida, para entender el caso venezolano, en particular, y para el latinoamericano en general, la hipótesis derivada de la experiencia universal, según la cual las implosiones económicas, como la que vivimos actualmente, llevan, más temprano que tarde, a la implosión política; sin que necesariamente medie el estallido de una violencia social indeseable, por los altos costos en vidas humanas que pueden generar”.

Considera que el comportamiento colectivo o social, no tiene que depender de liderazgos mesiánicos, aleatoriamente iluminados por justificaciones míticas o simplificaciones ideológicas.

Régimen parlamentario vs presidencialismo

Condena el autor, “la opción tomada para organizar las sociedades políticas latinoamericanas, según el régimen presidencial-bonapartista, en lugar del régimen  parlamentario, al desechar la rica experiencia europea en su lucha contra los absolutismos políticos, particularmente la británica, que fue la primera en estatuir el régimen parlamentario”.

Sostiene que “adoptar el presidencialismo  bonapartista fue una circunstancia nefasta, como lo demostró, hasta la saciedad, la historia latinoamericana del siglo XIX hasta nuestro tiempo;  pues el régimen presidencial, anula en la práctica, la división de poderes imaginada por Montesquieu; al fijar lapsos electorales demasiados amplios para que la sociedad civil pueda deshacerse, oportunamente y con facilidad, de los gobiernos socialmente ineficaces; como ocurre con la presidencia imperial estadounidense”.

“Debo decir –continua- que la palabra del día es estrechar las alianzas en el seno de la sociedad civil;  y que una vez cumplida la agenda de urgencias políticas, se debe establecer una agenda de asuntos trascendentes, que incluya el advenimiento del régimen parlamentario, como eje de la sociedad política, para derrotar de modo conclusivo al régimen bonapartista-cuartelario y a sus trampas demagógicas”,

“En los momentos que escribimos estas líneas –prosigue su discurso- , el gobierno se niega todavía a reconocer la importancia de establecer la imprescindible y libre colaboración de la sociedad civil; acusándola, cínicamente, de practicar una guerra económica, como excusa increíble de sus garrafales errores de política económica y soslayar así, la concertación que requiere el asegurar la vida cotidiana de la nación, librándola del hambre galopante”.

“Concertación que el gobierno pretende sustituir por disciplina, error grotesco y  trágico cómico, que solo podía nacer de la debilidad racional del imaginario cuartelario; incapaz de entender la complejidad e interacción entre los procesos económicos, psicosociales y culturales y de manejar los riesgos correlativos”

Ronda de preguntas

Concluido el discurso de Mata Mollejas, los asistentes le hicieron preguntas al autor, entre ellas traemos la interrogante de Jurate Rosales:

JR -En su libro se plantea la importancia de la economía, ¿lo considera usted una prioridad por encima de la política?, lo que a su vez implicaría un cambio muy profundo en el desarrollo hasta ahora principalmente de los países de Latinoamérica donde priva la política por encima de la preocupación económica. ¿Cuál es su consejo y pronóstico?

LM – La economía y la política están absolutamente integradas, no hay primero ni segundo, lo que ocurre es que hay elementos visibles en el aspecto económico que es, por ir  a la parte más objetiva: que la sociedad coma. La sociedad tiene que sobrevivir. Cuando la sociedad no come, y creo que nosotros estamos en el grupo de los que todavía comemos (a pesar de que todos hemos rebajado por la dieta a que nos tiene sometidos el régimen, que ha resultado más efectiva que la famosa dieta Scarsdale, de cuando yo era muchacho). Esto señala que todo tiene su indicador que es: si la sociedad esta absolutamente insatisfecha porque no le llega la comida, es una falta económica y la consecuencia será política, hay que botar al administrador que no nos proporciona todos los elementos necesarios para la subsistencia social. (@guti21)

 

FUENTE: Revista Zeta Nº2059 – 22-07-16

 

 

 

 

 

 

 

 

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Medicina de paños calientes

Jurate Rosales, Directora de la Revista Zeta

Jurate Rosales, Directora de la Revista Zeta

Por Jurate Rosales

El venezolano sometido a desmentidos oficiales que lo asustan más que la enfermedad misma, se alarma con cada nuevo asomo de posible epidemia en un país sin medicinas y sin credibilidad.

En Venezuela, el tema de la salud pública, en manos de un Ministerio del Poder Popular para la Salud plagado desde el año 1999 por una interminable alternancia de ministros encargados de ese despacho, se ha convertido en un drama de nunca acabar. La situación empieza a trascender las fronteras y aparecer en medios de importancia mundial. Uno de ellos es la revista “Lancet”, definida como “una revista científica médica con un factor de impacto altísimo, lo que se traduce en ser una revista de mucho prestigio científico”.

Desde el pasado mes de junio, en Lancet aparece el nombre de Venezuela y no es precisamente para encomiarlo. Llega en forma de “correspondencia”, lo que no debe engañar en cuanto a su importancia, puesto que en ese tipo de revista científica, incluso la correspondencia sólo se inserta después de revisión por expertos y aprobación de los redactores. Después de un primer alerta en junio, es recientemente, el 23 de agosto que la revista vuelve a dar páginas a un segundo informe sobre el insólito caso de Venezuela, país donde las epidemias producidas por un vector (en este caso el zancudo), en vez de disminuir, han tenido un aumento exponencial desde 1998.

Aparece en Lancet la información de que el control del vector de la malaria, el zancudo Plasmodium falciparum y P vivax, que en Colombia y Brasil fue reducido en un 50%, no tuvo campaña efectiva de exterminación en Venezuela. Mundialmente, entre el 2000 y 2012, la malaria disminuyó en 42% y esto permite albergar esperanzas que se logrará la meta de disminuir su incidencia en el mundo en 75% para el cercano año 2015.

En América, el progreso ha sido notable, con la excepción de tres países: Venezuela, Haití y Guyana.

El caso venezolano está descrito sobre la base de los números que brinda el departamento de epidemiología del Ministerio de Salud venezolano y donde un gráfico enseña el sostenido aumento de casos de malaria en el país, que de 21.815 casos en 1998, pasó a 76.621 en 2013, dentro de una continua progresión anual. En lo que va del 2014, en mayo ya se habían acumulado 29.931 casos, lo que indica un alarmante promedio de 1.497 casos semanales.

El artículo explica que la mayoría de los casos ocurren en áreas de suburbios, donde el control se dificulta por la continua escasez de medicinas anti malaria, que no están en las farmacias privadas, ni siquiera cuando hay una receta médica para comprarla. Observa que lo mismo ocurre con la Leishmaniasis, cuya erradicación es frenada por la dificultad de conseguir los remedios adecuados.

Hasta aquí el informe aparecido en el Lancet. Lo que el Lancet no dice, es que en varias ocasiones, el ministerio venezolano intentó prohibir la publicación obligatoria de las cifras de epidemiología semanales, como lo exige la norma internacional, vigilada por la Organización Mundial de la Salud, de la que Venezuela es miembro. La interrupción de esa información, ocurrida varias veces, fue denunciada en la prensa nacional y corregida cuando alguien se dio cuenta en el Ministerio, que Venezuela se  transformaba en el único país del mundo que no presente la información obligatoria que debe entregar a la OMS.

No es de sorprenderse que, en esas circunstancias, baste una noticia de posible nueva epidemia, seguida de desmentidos oficiales, para que la gente se alarme más por el desmentido, que por el anuncio, al surgir la sospecha de que algo grave se le esconde.

Al juzgar por lo que aparece en las redes sociales, en este momento hay una gran alarma en la población por una posible “nueva” epidemia. Un público alimentado por los medios internacionales de informes sobre la Chikungunya actualmente extendiéndose en Venezuela y los escalofriantes relatos acerca del Ébola, está nervioso y su poca confianza en las autoridades sanitarias empeora la tensión.

Veamos, entonces, los hechos sin alarma, ni pánico. El 10 de septiembre, el jefe  del gremio médico en el Hospital Central de Maracay (HCM), Ángel Sarmiento, rodeado de sus colegas, declaró que estaban preocupados por la muerte de ocho pacientes, víctimas de un mal que les causó la muerte en 72 horas. Describió los síntomas: “un cuadro febril que alcanza 40 grados, malestar general y erupciones en la piel que luego forman ampollas. Se presentan sepsis que originan fallas multiorgánicas que produce coagulación intravascular diseminada, sangramiento de oído y nariz y el posterior colapso del organismo” (El Universal, 11.09.2014). Se descartó ébola, meningococcemia, chikungunya o dengue. Se necesitan estudios para determinar la causa de estos casos, ocurridos en pacientes provenientes de diversos lugares del país.

Lo único que logró la advertencia del gremio médico,  han  sido desmentidos e insultos por parte del oficialismo. Los análisis todavía se esperan, quizás en gran parte, porque no hay manera de efectuarlos, lo que probablemente ha sido la principal causa del anuncio de Sarmiento, para librarse de la responsabilidad de haber guardado silencio.

Y la gente, ¿por qué se alarma? Se asusta porque vive en medio de la ausencia de medicinas e insumos médicos. Doy un ejemplo, del que soy testigo directo. Llamada desde Maracay: tengo mucha fiebre y dolores en las articulaciones. Aquí hay casos de Chikungunya. ¿Hablaste con tu médico? “Es que aquí no hay posibilidad de diagnóstico, habría que enviar las muestras a Caracas y eso tarda. De todas maneras, no hay remedios. Me estoy manteniendo con antigripales, pero es difícil conseguirlos.”

¿Le extraña al gobierno que la gente se alarme? Pues que no se sorprendan, cuando ven que el alarma sobre lo que ocurre con la salud en Venezuela, ya traspasa las fronteras en las más serias publicaciones científicas del mundo.

Fuente: El Nuevo País – 15 septiembre 2014

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Balance de una guarimba

No se observan en las filas de la oposición un análisis frío de si avanzó o retrocedió en sus metas durante las últimas tres semanas. Lo que sí ha tenido lugar, es que en el gobierno sacaron su balance y están en plena confusión entre dos actitudes: la de la “Conferencia Nacional de Paz” promocionada por Nicolás Maduro, y la de represión total y brutal, visiblemente aconsejada por el ala dura del partido de gobierno

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Por JURATE ROSALES

Por favor, pónganse de acuerdo. El mismo día miércoles en que el canciller Elías Jaua declara en Bolivia que en 15 días de acontecimientos en Venezuela hubo “sólo dos muertos relacionados con funcionarios”, Nicolás maduro declara en Caracas que durante esos acontecimientos las muertes fueron 50. ¿Vinculadas o no con funcionarios? No lo especificó. Oficial y comprobadamente anuncian que hay 13 muertos, pero las ONG claman que todavía hay una lista de desaparecidos y la declaración de Maduro obligaría incluir los desaparecidos ¿entre los 50 muertos que declaró?

Hay otras contradicciones. La Conferencia nacional de Paz, abierta oficialmente por Nicolás maduro al concluir la reunión que a tal efecto celebró en Miraflores el 26 de febrero, se vio anulada en esta misma reunión por la intervención de Diosdado Cabello, que impide de hecho cualquier entendimiento real.

Diosdado representa al partido de gobierno, PSUV, del que es vicepresidente; el poder legislativo que también preside; y un importante segmento en la Fuerza Armada, de la que él mismo proviene. De manera que en materia de entendimiento con la oposición, Nicolás Maduro puede decir misa, pero sin Diosdado, no se llegará al mea culpa y menos a la Comunión.

La Conferencia de Paz se inició con una real esperanza de entendimiento por dos intervenciones: la lectura por el Nuncio Apostólico Aldo Giordano de una carta del Papa Francisco aconsejando el perdón y entendimiento, seguida por la declaración de la Conferencia Episcopal Venezolana ene se mismo sentido. Poco después, llegó la intervención de Diosdado Cabello. Casi de inmediato, Cabello fue segundado por las intervenciones de Jorge Rodríguez y Aristóbulo Istúriz del ala dura chavista.

Importantes documentos en pro de la paz y peticiones para alcanzarla, ya estaban emitidos por el movimiento estudiantil y los líderes de la oposición, curiosamente por separado: Antonio Ledezma, Leopoldo López, Capriles Radonski y Ramón Guillermo Aveledo en nombre de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Todas  quedaron sin respuesta. La ausencia de la MUD de la reunión de Miraflores, fue objeto de burlas por parte de Diosdado.

El nudo  

La velocidad de los acontecimientos se mide por cifras: cuando la periodista de Zeta, Aída Gutiérrez, entrevistó al abogado Alfredo Romero, el 25 de febrero, la cifras que manejaba el Foro penal eran de 609 detenciones y 18 casos documentados de tortura. Al cierre de esta edición de Zeta, el 27 de febrero, las torturas referidas ante el Foro Penal ya eran 33. Entretanto, las arremetidas contra las manifestaciones que cierran las calles, proseguían en numerosas ciudades del país. San Cristóbal y Táchira se mantenían en franca rebeldía; Barinas era escenario de situaciones violentas; en el estado Bolívar, Puerto Ordaz seguía con un caudal de heridos por la Guardia Nacional; en Caracas, la guarimba de Los Ruices se reactivaba cada noche, con las consabidas arremetidas a tiros de la Guardia Nacional.

Lo grave para el gobierno es que los casos de tortura ocurrieron en su totalidad en instalaciones de diversos cuerpos oficiales. En cuanto a los heridos, en la mayoría de los casos actuó, según los videos, la Guardia Nacional y la responsabilidad recae en los comandantes de los Core (Comandos Regionales). Precisamente a ellos iban dirigidas las marchas de las mujeres en todo el país el pasado 26 de febrero.

La rebelión de la sociedad civil actúa desarmada y no posee la fuerza de oponerse a la Guardia Nacional, las Milicias y las múltiples policías: la Nacional Bolivariana, las estadales, municipales y la judicial. Precisamente por eso, el salvajismo de la represión y la desigualdad de fuerzas, aunados a la facilidad de documentar con fotos y videos, es lo que activó la indignación internacional y abrió una defensa de la población basada en presiones de orden moral, provenientes del mundo exterior.

Todo lo anterior ha creado al gobierno el dilema entre aplastar la oposición por la fuerza, o aceptar un retroceso en el avance del régimen hacia la dictadura total. La reunión de Miraflores para instaurar el diálogo de paz, dejó en evidencia la pugna de las dos tendencias en el seno del chavismo.

El elemento salvaje

El eventual plan de una represión total, cuyos más notables exponentes serían a primera vista la triple llave conformada por Diosdado Cabello y los gobernadores de Carabobo y Bolívar, Francisco Ameliach y Francisco Rangel Gómez respectivamente, sería el de una total arremetida contra la oposición. Paralelamente a esa eventualidad, existe otro brazo de alta violencia como lo son “los colectivos”, bandas armadas por el gobierno de civiles motorizados, organizados y entrenados para atacar. Operan en diversos estados y actúan bajo distintos nombres.

El apoyo de Nicolás Maduro a los motorizados se ha expresado en muy recientes ocasiones. Particularmente claro ha sido su endoso a los colectivos, al decir que ellos “trabajan por la patria”. Esta misma semana, Maduro invitó una gran concentración de motorizados y los recibió en Miraflores. No se especificó cuántos motorizados invitados eran miembros de colectivos, pero es significativo que todos fueron previamente revisados por la Casa Militar, para asegurarse que ninguno portada armas, según se filtró a la prensa.

Hasta ahora, los colectivos están siendo abiertamente utilizados contra los manifestantes en una especie de ensayo general de los saqueos, como ya ocurrió en municipios cuyos alcaldes son de oposición (Carabobo, Aragua, Barinas).

Precisamente, una de las condiciones que plantean diversos voceros de la oposición al gobierno para conversar de la paz, es el desarme de los colectivos. Afirman que de lo contrario, ninguna conversación de paz sería viable. Sobre todo no importa el tema, porque la penuria de comida básica hace prever la llegada de los saqueos y cabe preguntar, a quién ese caos beneficiará.

Romper el nudo

Frente a la fuerza de las armas legales e ilegales de la que dispone el chavismo, la oposición ha logrado movilizar la opinión pública mundial, lo que a su vez extiende sobre ella cierto manto protector, porque a estas alturas, otra arremetida de fuerza bruta contra los opositores haría peligrar la permanencia de Maduro.

Un presidente cuya legitimidad es cuestionada tanto en su elección con una mayoría que nunca ha sido plenamente aclarada, como en su posible doble nacionalidad, es de relativamente fácil remoción desde el punto de vista formal. La unanimidad de la opinión pública internacional que se está formando en su contra, facilitaría un cambio que sólo encontraría unas protestas regionales de poco peso real. Es cuando uno se pregunta cuáles son las metas de los chavistas que preconizan la represión a sangre y fuego. ¿Tumbar a Maduro?

Por otra parte, una fuerza armada donde varios comandantes empiezan a verse en el espejo de Lesa Humanidad, no debe sentirse tranquila. Tarde o temprano, los militares deberán resolver su problema interno, el de una facción negada a la represión de civiles, y otra, adoctrinada y controlada por la injerencia cubana. Mientras más tiempo permanece la oposición en las calles, más agudo ha de presentarse el problema dentro de la Fuerza Armada e incluso, más dudas sobre su propio futuro habrán de albergar no solo la oficialidad, sino también los líderes de los colectivos.

En conclusión, en una semana, la rebelión ha fortalecido sus posiciones, pero lo hizo a un precio muy alto de vidas, torturas, sufrimiento y angustias, sin que se vislumbre todavía la paz que todos enarbolan, sin que ninguno haga efectiva.

FUENTE: Revista Zeta Nº1941 – 28-02-14

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Asamblea Nacional: soga para su cuello

JurateRosales

 

Por Jurate Rosales

Uno de los más persistentes hechos marcados por la Historia de los más diversos países, es que el suicidio de los parlamentos es el inicio de las dictaduras. Si bien suena a perogrullada, es extraño que tan pocos parlamentarios venezolanos parecieran comprender hoy una verdad tan simple y elemental.

La milenaria Historia europea está repleta de ejemplos que sorprenden por lo repetitivo. Es como si ciertas reglas de gobierno e Historia nunca cambiaran. Dramática y sangrienta ha sido la lucha del Parlamento ingles iniciada en 1215 con la aceptación por el rey, de la Carta Magna, que obligaba al monarca a consultar a un Consejo de los notables antes de tomar importantes decisiones. Después de una guerra civil y la muerte del rey recalcitrante, a mediados del siglo XIII fue creado el Parlamento ingles y su lucha por existir fue marcada por episodios que los ingleses estudian en sus escuelas primarias.

Así como los niños venezolanos estudian en su primer libro que existió un libertador Bolívar, los niñitos británicos, aprenden que en el año 1642 el rey Carlos I entro con guardias armados al Parlamento exigiendo que le fuera entregado el parlamento John Pym y cinco parlamentarios más. Pym y sus cinco compañeros fueron advertidos a tiempo, el rey no los encontró. Carlos I pregunto al vocero del Parlamento William Lenthall, donde estaba Pym y este, heroicamente se negó a revelarlo. Por cierto, Carlos I fue el último monarca ingles en atreverse a entrar en el Parlamento que por ley, le era vedado.

En los tiempos presentes, el celo británico por la inviolabilidad de su “Cámara de los Comunes”, vuelve a resaltar en la anual ceremonia de la apertura del año parlamentario presidida por la Reina. Ella no solamente  no puede entrar a la Cámara de los Comunes, que es el Parlamento con los diputados electos por el pueblo, sino que solo puede entrar ese día ataviada de las insignias reales (manto, corona y centro) a la Cámara de los Lores y manda un emisario a invitar a los parlamentarios de la Cámara de los Comunes. El emisario, en ceremonia que ahora es televisada, llega a la puerta del Parlamento y en sus narices, esa puerta le es cerrada, simbolizando la independencia parlamentaria. Entonces, con un bastón negro, golpea tres veces la puerta en señal de paz, y entonces ésta se abre.

Ningún país ha tenido un Parlamento tan importante, como Inglaterra y a esto se atribuye el control que tiene la población de las más importantes decisiones nacionales, especialmente las ligadas a la economía. Inglaterra es el país europeo que nunca se adhirió a la moneda común del euro, porque los votantes, a través del Parlamento, no lo han permitido, igual como vigilan que su gobierno no se endeude, o no despilfarre el dinero de toda la nación. Un famoso caso contrario a la terquedad democrática británica, ha sido un vergononzoso episodio de la Historia de Francia, cuando la cobardía de los parlamentarios abrió las puertas al poder imperial de Napoleón Bonaparte. Es uno de los episodios que esconden los manuales de Historia a los alumnos franceses, quizás por vergüenza. En 1789, la Revolución Francesa fue el triunfo del parlamentarismo que tumbó y decapitó al rey Luis XVI, pero una década más tarde, el 9 de noviembre de 1799, el hermano de Napoleón, Luis Bonaparte, rodeo con tropas armadas a los parlamentarios reunidos en el palacio de Saint Cloud, cerca de París, y éstos, aterrados abandonaron la sesión saltando por las ventanas del primer piso y corriendo por el parque, según creyeron, por sus vidas. Allí empezó la dictadura de Napoleón, cuyos imperiales planes de reinar en toda Europa dejaron a Francia arruinada, con la población diezmada por las guerras napoleónicas y con el gobierno francés devuelto otra vez a los gobiernos de reyes absolutistas.Francia necesito nuevas revoluciones con su correspondientes muertos de 1830 y 1848 para reinstaurar el poder parlamentario.

Hitler fue expedito, al Parlamento, el “Reichstag”, simplemente lo incendio. Mientras que la revolución rusa instauro un Consejo de Comisarios del Pueblo presidido por Lenin, que a la muerte de éste fue reemplazado bajo Stalin por un gobierno de los “soviets”, cuyos miembros vivían aterrorizados por las purgas que eliminaban a los que osaran manifestar alguna discrepancia de las ordenes del líder supremo. El Parlamento fue sustituido, al igual que hoy en China, por unos periódicos Congresos del Partidos Comunista, el parlamentarismo con la presencia de partidos políticos fue eliminado y todo quedo en manos del poder dictatorial de un solo jefe y un solo partido. Lo inicuo de ese sistema del partido único, recibió su más vitriólica crítica –increíblemente- en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en el año 1956, cuando Nikita Khrushchev, a puertas cerradas y en el mayor secreto, denuncio las barbaridades del gobierno de Stalin. Lo cual de ninguna manera alivio el sistema de terror, propio de ese gobierno soviético que se rigió por la ausencia de discrepancia hasta que se derrumbo por su propio peso bajo una gigantesca crisis económica.

En la actualidad venezolana del año 2013, está en marcha el plan de instaurar en Venezuela el sistema que rigió en la URSS, rige en China y sigue rigiendo en Cuba. Si los parlamentario venezolanos se pliegan a la iniquidad de violar la Constitución, aceptando eliminar a uno de ellos con una mayoría simple de votos (la mitad mas uno), cuando la Constitución protege al parlamentario exigiendo una votación del 2/3 del Parlamento, el daño será permanente. Venezuela habrá botado por la borda la tradición humana de siglos de luchas parlamentarias y los propios diputados del PSUV se habrán colocado al cuello la soga que ha de ahorcarles, diríamos que incluso en un término de pocos meses. Porque hay normas de la Historia que nunca cambian.

Publicado en El Nuevo País 29 de julio de 2013 

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Política del avestruz por el AH1N1

  Engañar a la población escondiendo problemas de salud a los que un gobierno deficiente no atina a dar respuesta adecuada, es un sistema vernáculo utilizado por los regímenes comunistas. 

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Por JURATE ROSALES

Médicos residenciados fuera de Venezuela y recipientes de informes que les envían diversos organismos internacionales de su gremio, ya dan por inevitable el avance del contagio en Venezuela de la influenza AH1N1. Con la ingenuidad de quienes no viven en el novedoso “mar de felicidad criollo”, no entienden porqué las autoridades sanitarias venezolanas no proceden a una masiva vacunación de toda la población. Se asombran y así lo expresan en sus correspondencias privadas.

Cuesta explicarles, que la mayoría de las medicinas importadas en Venezuela por el sector oficial vienen “trianguladas” a través de Cuba, lo cual transforma el procedimiento burocrático en particularmente engorroso, además de sujeto a convenios de movimiento de divisas que deben partir del más alto nivel gubernamental. Que las importaciones privadas, además de ser de menor cuantía, también dependen del cuentagotas de dólares llamado Cadivi. Y que los laboratorios nacionales han sido objeto de un despiadado ataque oficial, siempre y cuando todavía quede alguno con capacidad de producir ese tipo de vacuna. En una palabra: el sistema de gobierno imperante en Venezuela no puede enfrentar una emergencia médica.

Viéndolo desde algún país que no padezca de las veleidades comunistas, todas esas explicaciones son incomprensibles y mucho más si se agrega que pese al número oficial de 21 muertos al 1º de junio por el brote del AH1N1, el Ministerio de Sanidad no ha desarrollado ninguna campaña nacional de prevención y vacunación. Quizás lo más descorazonador es que los muertos son en su mayoría personas de edad mediana, mientras que las declaraciones oficiales sólo declaran que habría vacuna para niños y personas mayores. ¿Los demás no son gente?

La Memoria y Cuenta del Ministerio de Salud contiene un detalle. Cuando se sabe, desde 2009, que en Venezuela existe la pandemia del virus AH1N1, el Ministerio sólo importó 500.000 vacunas para una población de 29 millones de habitantes. Así que ante el presente brote del mal, ese Ministerio parece acogerse al vernáculo sistema de los gobiernos comunistas: esconder el problema y refugiarse en el monopolio oficial de los medios de comunicación, para negar la evidencia.

En un país donde durante décadas  se había llevado al día en el Ministerio de Salud el boletín epidemiológico, con la anotación diaria de todos los casos de las enfermedades contagiosas que ocurren en toda la nación, desde aproximadamente el año 2009 este registro se hizo intermitente, a veces con atrasos no solamente de días, sino de meses, como fue denunciado repetidamente por los médicos epidemiólogos del país. En el actual caso, pese a que la Organización Mundial de la Salud exige que el control epidemiológico sea diario, al 1º de junio, según información fidedigna,”el último boletín publicado por ese despacho contiene información hasta el 11 de mayo de 2013”.

En materia de salud, pareciera que se puso en ejecución el mismo criterio que eliminó por parte de la policía judicial la entrega a la prensa de los informes diarios del número de sucesos, sobre todo de asesinatos. Cuando el gobierno venezolano emitió esa prohibición, la oficina de prensa adjunta a la policía judicial fue cerrada y la información oficial sobre el número de sucesos se convirtió en secreto de Estado.  Los periodistas se limitan a investigar por su cuenta los ingresos de cadáveres a la morgue.

En todo eso, pareciera que se sigue al pie de la letra el sistema de opacidad cubano, a su vez calcado de los anteriores sistemas comunistas dirigidos por la difunta Unión Soviética. En algunos casos, esta política de ocultamiento de los hechos ha traído terribles consecuencias, como ocurrió cuando a raíz de la explosión nuclear de la central de Chernobyl, el gobierno soviético intentó ocultar lo sucedido y en vez de evacuar la población de los lugares sometidos a radiación atómica, intentó aparentar que nada había ocurrido. Miles de personas que hubieran podido salvarse,  fueron dejadas a su suerte y ni siquiera fueron informadas, dando lugar a casos de ceguera, niños nacidos con malformaciones e incidencia del cáncer. El mundo supo del desastre de Chernobyl, cuando los países occidentales detectaron las nubes radioactivas que partían de ese lugar e inmediatamente advirtieron a sus poblaciones a permanecer bajo techos preferiblemente de concreto. Fue solamente entonces, cuando los soviéticos reconocieron lo ocurrido, pero nunca se preocuparon por su propia población.

La norma comunista es “esconder”, o “acusar a otro” cada vez que el culpable de algún desastre es su propio sistema de gobierno. La destrucción de la economía cubana produjo en la isla serias hambrunas y sigue produciendo la escasez de productos, pero no se informa sobre las cifras del déficit de alimentos y la culpa oficial es del “bloqueo gringo” (el que de todos modos, vende los granos a Cuba). Venezuela, también en eso, sigue el ejemplo cubano y su actual escasez de productos básicos es culpa de “la oligarquía apátrida”.

Volviendo al tema del virus AH1N1 y su posible mutación al AH2N3, impresiona la similitud entre la acción gubernamental  y los sistemas tradicionales de silencio y olvido, propios del comunismo. Felizmente, al igual como ocurrió con la nube “delatora” de Chernobyl, en Venezuela alzan su voz los médicos locales y cabe reproducir el informe elaborado por La Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas, la Red Defendamosla Epidemiología Nacional, la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Academia Nacional de Medicina, referente al brote epidémico de influenza que afecta al país desde hace un mes, en el que critican a la ministra de salud, Isabel Iturria, por la negativa a ofrecer datos actualizados sobre el desarrollo del evento. “No es aceptable por ninguna razón la censura arbitraria de información epidemiológica del brote por parte de ningún funcionario pues aumenta la incertidumbre, el miedo y la conmoción entre la población, y contribuye a subestimar el problema”.

Fuente: El Nuevo País – Lunes 3 de Junio de 2013

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